¡BIENVENIDA A ESTA AVENTURA DESDE LA QUE PONERTE EL MUNDO POR MONTERA!


Soy Silvia Valdés, y estoy aquí para impulsarte a recuperar la ilusión, la pasión por la vida. Para que creas en ti con una fuerza desconocida por ti hasta ahora. Para que construyas una mentalidad desde la que sea posible ver tus sueños hechos realidad. Para que llegues al puerto que quieras llegar.

Silvia Valdes
10 CURIOSIDADES DE MI BIOGRAFÍA
  • Soy una valenciana nacida en 1980. Me apasionan el mar, las personas y el teatro. Mi color preferido es el rojo, y una de mis canciones favoritas es I’m what I am, de Gloria Gaynor.
  • De niña me alucinaba coger un micro y ponerme a cantar. Me flipaban Teresa Rabal, Mecano, Mickey Mouse y los perros. Coger amapolas por la huerta de camino al cole para mi profe de preescolar, Montse, y jugar al Béisbol en el recreo con una pelota hecha con el papel de aluminio del almuerzo
  • Me entusiasma sentir la revolución interna cada vez que “me doy cuenta de algo”, o me hago consciente de que aquello que antes creía era sólo una creencia, y como tal, la puedo cambiar.
  • Mi lugar en el mundo es una playa de Denia.
  • Soy muy mejorable (y menos mal, porque mi vida sería poco mía si no pudiera reinventarla). Creo que la vida es crecimiento. Aprendizaje. Si no aprendes, no estás creciendo, y si no creces, no estás VIVA.
  • ¿Mis valores? Libertad, Pasión, Amor y capacidad de Aprendizaje.
  • ¿Mi misión? Seguir creciendo como persona, hasta alcanzar la mejor versión de mi misma, e impulsarte a ti para que tú también lo hagas. 
  • Estudié I.T. Agrícola, Arte Dramático, Master en Gestión Cultural, Master en Coaching personal y Coaching ejecutivo, Inteligencia Emocional y Programación Neurolingüística y soy Experta en Inteligencia Emocional. Soy miembro de RICEP (Red Independiente de Coaches Ejecutivos y Personales) y ASNIE (Asociación Nacional de Inteligencia Emocional).
  • Tengo mucho que agradecer, todos los días. Gracias a mis alumnos de teatro, expresión corporal, expresión oral o dicción. Gracias a mis clientas. Gracias a Tino. A Laura. Su mayor virtud en mi opinión es la de ser, ante todo, personas. Gracias a mi familia, mi hermana María, mis amigos, mis amores, mis voluntariados, mis pasiones. Gracias a mis viajes, el mar, el teatro y alguna que otra canción.
  • Gracias a esas personas y situaciones que soplaron vientos difíciles, que me dijeron NO. Gracias a mis desvelos, mis dudas. A todos y cada uno de mis miedos. Sin ellos, no hubiera crecido. Sin ellas, no sería quien soy.
¿POR QUÉ?

Porque tu mentalidad es la base de todo. Tus cimientos. Porque nada ni nadie, salvo tú misma, va a rescatarte de ningún lado. Porque nadie puede vivir tu vida por ti. Porque eres absolutamente capaz de construir tus sueños, aunque todavía no sepas cómo. Porque conozco muy de cerca el dolor profundo que supone sentirse minúscula, incapaz. Vacía. Por eso estoy aquí, para que tú te mires al espejo y te sientas orgullosa, identificada, satisfecha de la imagen que ves cuando te ves reflejada en él.

¿PARA QUÉ?

Para que no vuelvas a permitirle a nada ni a nadie, bajo ninguna circunstancia, hacerte dudar de tu valor, de tu inmenso potencial. Para que apuestes por ti sin que el miedo te bloquee y sin que te sientas culpable por ello. Para que te tomes un café o caña o lo que te de la gana, converses con tus sueños y os pongáis de acuerdo, y los dos, tus sueños y tú, vayáis juntos, cogidos de la mano, hacia la misma dirección. Para que dejes de tirar piedras a tu propio tejado. Para que hagas las paces con tu pasado y cojas el timón de tu vida de una vez por todas. Para que seas una Mujer Plena, Feliz y Libre.
Para que redescubras a la mujer guerrera que eres, esa que siempre has tenido dentro, aunque hasta ahora estaba dormida. Es hora de despertarla. Para que descubras la osadía, el PLACER de vivir siendo tú misma. La maravilla de estar viva. Para que sueñes… y pases a la acción, convirtiendo tus sueños en hechos reales.

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¿Y QUÉ HAY DE MI?

Recuerdo perfectamente el día en que descubrí, en verano de 2013, que la vida se construye a base de sueños, y que éstos existen para hacerse realidad. El día en que decidí que ya estaba bien de dramas. Que la vida no era fácil, ni lo es, pero era y es arrebatadoramente hermosa, apasionante, un reto, y tremendamente valiosa. Tanto, que decidí aprovecharla, exprimirla, disfrutarla. Decidí que mi vida merece toda la atención y cuidado del mundo. Que yo también los merezco.

Fue el día en el que vi claro que mi única enemiga, en realidad, era yo misma. Que llevaba 33 años luchando contra mi, rechazando quien soy en realidad, buscando desesperadamente amor y aceptación fuera de mi. Sencillamente, buscaba fuera todo ese amor que yo no sabía cómo darme a mi misma.

Y no, por supuesto, no funcionaba. Además, cada vez que hacía algo para ganarme el amor de terceras personas y me daba cuenta de que esa vez tampoco había funcionado me enfadaba. Mucho. Me sentía profundamente desgraciada, decepcionada, fracasada. No era consciente de que mi vida, mi felicidad, es 100% mi responsabilidad.

En el fondo, estaba asustada. En el fondo, mi cabreo sólo era miedo. Uno potente, que me bloqueaba. Miedo a ser yo misma. A brillar con luz propia. Y todo ese miedo, esa ansiedad, acababa en la nevera. De ahí mis 16 kilos de más. Hubo muchos momentos al límite. Tanto que llegaban a parecerme subrrealistas.

¿Pero qué broma cósmica es ésta? ¿Por qué a mi? ¿De verdad consiste en esto la vida? ¿No hay más? Pues no me gusta. Así no. Y no me gustaba porque no me gustaba yo. No la quería porque no me quería yo. Ya no podía más. Y entonces, apareció el coaching personal en mi vida. Fue un momentazo, de esos que marcan un antes y un después.

Un momento “ajá” que me dio luz. Y Paz. Porque entendí (con el cerebro y con la tripa) que las respuestas que buscaba fuera estaban dentro de mi. Que nada ni nadie iba a rescatarme de ningún lado, salvo yo misma. Que nadie podía amarme de verdad si antes no lo hacía yo. Y que ésto es bidireccional. Nadie puede dar lo que no tiene. Causa- efecto.  Ese fue el día en el que di un golpe en la mesa. El día en que yo cambié, y entonces, todo cambió. El día en el que decidí ser yo misma, libre y feliz. El día en el que supe que mi misión es impulsarte a ti para que tú cojas el toro por los cuernos, y brilles con tu luz. El día en que fui consciente de que la única forma de lograr lo que te propones es dar lo mejor de ti, y que para ello es necesario crecer, aprender, y disfrutar de ello. Ese día, por fin, pasé a la acción.

Me ascendieron en el trabajo, adelgacé 16 kg, me mudé al piso de mis sueños, me formé como coach y experta en Inteligencia Emocional, dejé el trabajo y creé mi propia empresa, Crealia Coach, una plataforma desde la que impulsarte para que tú te comas el mundo. Se acabó sobrevivir. Para mi, y para ti. “Estuvo bien, ¡gracias!”

El momento perfecto es HOY. Y justo por eso estás leyendo esta página, AQUÍ Y AHORA.